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Jóvenes: habitantes de dos mundos

31 de Mayo de 2018 Anónimo (no verificado)

Vivir en una metrópoli de nueve millones de habitantes no es fácil para los jóvenes indígenas. Atrás, en selvas y montañas, quedan sus raíces. El presente es una Bogotá inhóspita que amenaza con devorarlos y deshacer sus herencias ancestrales. 

A veces se los ve apretujados en los buses de Transmilenio, con sus mochilas y sus atuendos tradicionales. O en las calles del centro de Bogotá, moviéndose al ritmo de otros miles de peatones; o en las aulas universitarias, junto a cientos de jóvenes citadinos. 

Aunque se quejan del tráfico y del frío y, a pesar de que el asfalto que pisan está muy lejos de los territorios donde nacieron, los indígenas jóvenes que llegan a Bogotá viven y aprenden nuevas costumbres como si fueran bogotanos. 

Lee la historia completa en el especial periodístico Bogotá Indígena.