Composición fotográfica. Sabedora y lideresa indígena Delvis Ester Estrada Arias, del pueblo Kamkuamo.
Colombia
Sabedores Kamkuamos reflexionan sobre la crisis del clima 
28 DE SEPTIEMBRE DE 2021
Por: Enosh Arias. 

Cuidadores y sabedores indígenas kamkuamos advierten que la crisis climática está afectando a sus árboles sagrados, los morunduas, y a diversas plantas medicinales. Desde la comunidad Atanquez, en la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, mujeres y hombres alzan sus voces para hacer un llamado al cuidado de la Madre Tierra.

La caída de cinco morunduas —árboles grandes y antiguos representativos de la cultura kankuama— en marzo de 2020, cuando la pandemia llegó a Colombia, alertó a sabedores y habitantes de la comunidad de Atanquez, zona rural del municipio de Valledupar, Cesar. Aseguran que los morunduas y diversas plantas medicinales se están muriendo debido a la tala indiscriminada y la ganadería extensiva, actividades consideradas como un irrespeto al territorio que han hecho que la región sea cada día más calurosa.

Desde Atanquez, un pequeño caserío habitado por indígenas Kamkuamos, uno de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta —Kankuamos, Arhuacos, Koguis y Wiwas llamados los ‘Guardianes del corazón del mundo’—, líderes y sabedores se muestran preocupados por los cambios del clima y de las costumbres tradicionales como siembras.

“El resguardo indígena Kankuamo tenía varios pisos términos de relieve, calientes y fríos, nuestra comunidad era precisamente fresca y gran productora de alimentos, hoy en día nosotros vemos con gran preocupación cómo se ha calentado el clima, pero también hemos visto que los arroyos se han secado y los ríos que hay son de bajo caudal, pero además de eso se han secado muchos ojos de agua y manantiales, la flora también ha disminuido”, indicó Delvis Ester Estrada Arias, lideresa.

El Resguardo Indígena Kamkuamo está ubicado en la Sierra Nevada de Santa Marta, un sistema montañoso que se eleva desde las costas del mar Caribe hasta alcanzar picos nevados a una altura de 5775 metros sobre el nivel del mar.
Los indígenas han observado que los ríos y las quebradas han perdido caudales.

Las plantas de uso medicinal también están en vía de extinción. 

“Las plantas más interesantes que uno ha utilizado han ido desapareciendo. Se van acabando el higuerón, el san matías, los momones; jamanare había suficiente, ya eso casi no se ve. El bijo y el caraño son plantas y árboles que se han ido extinguiendo, los laureles también se han acabado uno por uno, por etapas”, comentó Diógenes Segundo Arias Montaño, médico tradicional, quien lamentó que esas especies y árboles como los morunduas no se reproduzcan como antes.

Diógenes Segundo Arias Montaño, es médico tradicional del pueblo Kamkuamo.

Para Andrés Gutiérrez, ingeniero ambiental, la ganadería extensiva es una de las causas del cambio del clima y está relacionada con la transformación de la cobertura vegetal del territorio para pastos. Según Andrés desde hace 20 años la producción ganadera se fortaleció en esta región del norte de Colombia.

“Esta zona hace 20 años era catalogada como una despensa agrícola de Valledupar debido a todas esas actividades enfocadas en la agricultura sostenible que se desarrollaban y que después del conflicto armado que se vivió, de todo ese desplazamiento que obligó a la gente a dejar de trabajar la tierra”, asegura Andrés.

El pueblo Kamkuamo es víctima del conflicto armado en Colombia. Crímenes contra sus líderes y comunidades generaron desplazamientos durante varios años. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, en una medida cautelar emitida en 2004, señaló que entre 1993 y 2003 habían sido asesinados por los grupos armados aproximadamente 166 indígenas Kankuamos. Por su parte, el Resguardo Indígena Kamkuamo tiene registros de más de 400 muertos y 64 desaparecidos que recuerdan cada día para evitar que queden en el olvido, pero sobre todo son la fuerza para seguir perviviendo.

La lideresa Kamkuama Delvis Ester agrega que además el territorio enfrenta otras amenazas como la minería y el turismo que afectan las prácticas de las comunidades. “También el pensamiento de modernidad que nos esclaviza y aniquila poco a poco. Como retos identificamos el debilitamiento cultural, la pérdida de las tradiciones al momento de sembrar y cosechar, la guerra que se vivió y que aún asecha cambió mucho nuestros pensamientos de autonomía”, dice Delvis Ester.

Los sabedores o médicos tradicionales del pueblo Kamkuamo usan diversas plantas medicinales para sanar enfermedades. Desde sus espacios sagrados preservan sus saberes.

Además, Delvis Ester desde su sabiduría como mujer indígena, relaciona el daño al territorio con las agresiones que viven las mujeres y por ello invita a que se protejan así como a la Madre Tierra. 

“Hacemos un llamado a la humanidad a que se respete a las mujeres, a que se respete a nuestras niñas, a que se respete el cuerpo sagrado de esa mujer porque la mujer es tierra, es territorio, es vida, y es por eso que hay que cuidarla, hay que protegerla en todos los sentidos. Hacemos ese gran llamado desde el corazón del mundo para que no siga el calentamiento global, para que no se sigan descongelando nuestros nevados”, reflexiona Delvis Ester.

Los indígenas Kamkuamos conservan los tejidos y el poporo, este último es un recipiente tradicional que utilizan para mezclar las hojas de coca usadas en espacios de la palabra o de conversación.

En el siguiente video se recogen las voces y los saberes de los y las mayores que analizan los cambios climáticos y proponen como solución el saber y las prácticas tradicionales para detener los atropellos a este territorio.

Nota. La serie periodística Miradas a los Territorios ¡Resistir para Sanar!, fue producida en un proceso de co-creación con periodistas y comunicadores indígenas y no indígenas de la Red Tejiendo Historias (Rede Tecendo Histórias), bajo la coordinación editorial del medio independiente Agenda Propia.

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