Piiraka wayoluja | Mira nuestro reflejo

Con las palabras sabias de las mujeres mayores, jóvenes y niñas del pueblo Wayuu, esta serie de retratos narra lo que representa para ellas el pertenecer a un territorio al que le han impuesto una línea fronteriza entre Colombia y Venezuela.

Por: Luzbeidy Monterrosa

El pueblo Wayuu percibe a La Guajira desde la forma de respirar, sentir, mirar, caminar, y así se logra comprender el amor hacia esta tierra ancestral que se divide en dos: Venezuela y Colombia. En ambos países, los Wayuu conciben la figura de la mujer como un eje fundamental para la continuidad de la memoria desde la línea matrilineal, transmitida de generación en generación. Por esta razón, esta serie de retratos parte de la naturaleza de la maternidad y se hila con las voces de mujeres, jóvenes y niñas del pueblo Wayuu, quienes hablan de la importancia de seguir soñando y caminando el territorio que les fue heredado por los alaülaayuu (abuelos), con la única voluntad de permanecer siendo de la misma tierra aunque se les imponga una línea fronteriza para dividir el pensamiento y alejarlas de lo que fueron, son y desean seguir siendo: alaülaa sulu’u woumain (dueñas de su territorio).

Las comunidades Alakat (corregimiento de Maicao) y Majali (zona rural de Manaure) se encuentran ubicadas en Colombia, a 45 minutos de la frontera con Venezuela. Allí, las mujeres con sus escritos y miradas expresaron el significado de la palabra frontera desde el sentir como pueblo Wayuu.

Según le contaron a Agenda Propia, ellas comprenden que la vida transcurre en medio del tejido y la transmisión del conocimiento a sus hijos e hijas, sobrinos y sobrinas, nietos y nietas. Pero también viven de cerca la situación actual de migración y retorno que ha hecho que la coyuntura del país se traduzca en muchas afectaciones para el territorio. Sin embargo, solo se escucha un sincero deseo de seguir siendo un pueblo de sueños y esperanza para nunca dejar de existir.

Margarita Epieyu, 75 años. Wayuu del clan Eirüku Epieyu de Alakat, corregimiento de Albania.

La palabra frontera no sé qué significa, en nuestra lengua no existe”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.

Evelin Acosta Gutiérrez, 37 años. Wayuu del clan Eirüku Ipuana.

Soy de una ranchería ubicada en la Alta Guajira y hago parte de una organización de mujeres que se llama Fuerza de Mujeres Wayuu. En cuanto al tema del flujo migratorio mixto, para nosotros es el fenómeno de frontera y crisis en los dos territorios, Colombia y Venezuela”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.

Mileidys Polanco Gómez, 37 años. Wayuu del clan Eirüku Ipuana de la Ranchería del Cabo de la Vela.

Soy comunicadora social y hago parte de la Red de Comunicaciones del pueblo Wayuu. Las mujeres Wayuu ayudan a mantener el tema de la economía no solo en la frontera, ya que siempre se están inventando algo y nunca se varan”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.

Dayana Cuello, 15 años. Wayuu del clan Eirüku Epieyu de Majali, corregimiento de Riohacha.

Yo he escuchado que hay muchos Wayuu de Venezuela en las calles, que están sufriendo y eso me da mucho dolor porque es duro ver que aquí pasan muchas necesidades, mientras ellos tenían una vida construida en Venezuela y llegan acá a pasar hambre por culpa de un gobierno. En este caso los que más sufren son los niños”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.

María Eugenia Uriana, 30 años. Wayuu del clan Eirüku Üliana de Alakat.

En muchas oportunidades pasé por la raya, la frontera como dicen los alijunas (personas no indígenas). Lo que recuerdo de ese paso, cada vez que venía a mi comunidad, son los colores”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.

Leiqui Uriana, 36 años. Wayuu del clan Eirüku Siijono de la Alta Guajira. Primera indígena cineasta del país. Leiqui estudió Dirección Documental en Cuba. Actualmente es parte de la Red de Comunicadores del pueblo Wayuu.

Malüjülesat, los Wayuu somos sin frontera, sin división visible, sin separarse, sin quiebre”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.

Susana Paz Ipuana, 10 años. Wayuu del clan Eirüku Ipuana de Alakat.

No conozco la frontera, no sé qué es”.

Foto: Luzbeidy Monterrosa.